Primeros auxilios

1. Definición y obligación legal

Los primeros auxilios son la atención inmediata y temporal que se brinda a una persona que ha sufrido un accidente o una enfermedad súbita, hasta que pueda recibir asistencia médica especializada. La Ley N° 29783, en su artículo 49, obliga al empleador a garantizar la disponibilidad de personal capacitado, botiquines implementados y procedimientos de actuación ante emergencias médicas. El D.S. N° 005-2012-TR refuerza esta exigencia al detallar los requisitos del botiquín y la formación necesaria. La Norma Técnica Peruana NTP 399.010 especifica las características y contenidos mínimos de los botiquines, mientras que la R.M. N° 050-2013-TR incluye el formato de registro de accidentes e incidentes donde debe quedar constancia de la atención brindada.

En el ámbito internacional, la OIT recomienda en su Convenio C155 y Recomendación R164 que los servicios de salud en el trabajo incluyan la formación en primeros auxilios. La ISO 45001:2018, en su cláusula 8.2, exige que la organización establezca procesos de preparación y respuesta ante emergencias, dentro de los cuales la provisión de primeros auxilios es un componente fundamental.

2. Principios básicos de actuación: el método PAS

Toda intervención debe regirse por el método PAS:

  • Proteger: Hacer segura la escena para el socorrista y la víctima. Por ejemplo, cortar la corriente eléctrica, ventilar un área con gases, señalizar la zona de peligro.
  • Avisar: Activar el sistema de emergencia interno y externo. Dar información clara: ubicación exacta, número de víctimas, tipo de lesiones, si hay atrapados o incendio.
  • Socorrer: Atender a la víctima siguiendo las prioridades vitales: vía aérea (A), ventilación (B) y circulación (C). No realizar maniobras que no se dominan, ya que se puede agravar la lesión.

3. Evaluación primaria y Reanimación Cardiopulmonar (RCP)

La evaluación primaria sigue la secuencia ABCDE. Se inicia con la apertura de la vía aérea con control cervical (si hay sospecha de trauma). Se verifica la ventilación durante 10 segundos (ver, oír, sentir). Si la persona no respira, se inicia RCP básica: 30 compresiones torácicas en el centro del pecho, a una profundidad de 5-6 cm y a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto, seguidas de 2 ventilaciones (si el socorrista está entrenado). La American Heart Association actualiza periódicamente estos protocolos, y es recomendable que la formación de los socorristas se base en sus guías. Si se dispone de un Desfibrilador Externo Automático (DEA), se debe utilizar lo antes posible, ya que incrementa dramáticamente la probabilidad de supervivencia en un paro cardíaco.

4. Contenido del botiquín de primeros auxilios

Según la NTP 399.010 y las directrices del MINSA, el botiquín debe contener: guantes descartables, gasas estériles en paquetes individuales, vendas elásticas y de gasa, esparadrapo hipoalergénico, tijeras de punta roma, pinzas, termómetro, manta térmica, solución salina para irrigación ocular, vendas adhesivas (curitas), alcohol en gel para desinfección de manos del socorrista, y un manual de primeros auxilios. No debe contener medicamentos de venta bajo receta, a menos que exista un profesional de la salud que los supervise directamente. La empresa debe designar a un responsable de revisar mensualmente el botiquín, reponer lo usado y verificar fechas de caducidad.

5. Lesiones más comunes y su manejo básico

Los socorristas laborales deben saber controlar hemorragias (presión directa con gasa y vendaje compresivo, torniquete solo en casos extremos y con formación específica), inmovilizar fracturas con férulas rígidas o anatómicas, enfriar quemaduras con agua corriente durante al menos 10 minutos (sin aplicar cremas ni hielo), y atender atragantamientos con la maniobra de Heimlich. En minería, también se entrena en el manejo de politraumatismos por caídas o aplastamiento y en la administración de oxígeno suplementario a víctimas de intoxicación por gases.

Primeros auxilios​ en operaciones mineras e industriales

6. Capacitación y recertificación de los socorristas

El personal designado como primer respondiente debe recibir formación teórico‑práctica con instructores certificados, con una duración mínima de 16 horas. El entrenamiento debe incluir prácticas con maniquíes de RCP, uso de DEA y simulacros de escenarios realistas. La recertificación debe realizarse cada dos años, o antes si las guías internacionales cambian (por ejemplo, las actualizaciones quinquenales de la American Heart Association). La Ley N° 29783 exige que esta formación se imparta dentro de la jornada laboral y sin costo para el trabajador.

7. Integración con el plan de emergencias

Los primeros auxilios no son un compartimento estanco; son una pieza del plan de emergencias junto con la lucha contra incendios y la evacuación. La organización debe definir quiénes son los socorristas en cada turno, dónde se ubican los botiquines y los DEA (si los hay), y cómo se activa la cadena de respuesta. Los simulacros de emergencia deben incluir siempre al menos una víctima simulada para que los socorristas practiquen la evaluación, el traslado y la entrega al servicio médico externo. La ISO 45001 exige que la organización revise y modifique periódicamente sus planes de emergencia basándose en los resultados de los simulacros.

8. El Desfibrilador Externo Automático (DEA)

En centros de trabajo con gran afluencia de público o con riesgo de electrocución (minería, construcción, mantenimiento eléctrico), se recomienda disponer de un DEA. Su uso combinado con RCP puede elevar la tasa de supervivencia en un paro cardíaco súbito de menos del 5% a más del 50%. La formación debe incluir la operación del dispositivo, que está diseñado para ser usado por personal no médico, ya que guía al usuario mediante instrucciones de voz. Aunque la legislación peruana aún no lo exige en todos los centros laborales, la ISO 45001 y las buenas prácticas empresariales lo están convirtiendo en un estándar.

9. Registro de las atenciones y seguimiento

Cada vez que se presten primeros auxilios se debe llenar un registro con: datos del lesionado, fecha, hora, lugar, descripción de la lesión, atención brindada y destino del paciente (regresó al trabajo, fue trasladado a un centro médico). Estos registros son valiosos para la investigación del accidente, la calificación de enfermedades ocupacionales y como evidencia ante la SUNAFIL. La R.M. N° 050-2013-TR proporciona un formato de registro de accidentes e incidentes que incluye un campo para describir los primeros auxilios prestados.

10. Fomento de una cultura de primeros auxilios

Más allá del cumplimiento legal, promover una cultura de primeros auxilios significa que cada trabajador sienta que puede salvar una vida. Las campañas de sensibilización, los concursos de habilidades, la difusión de casos reales donde una intervención oportuna evitó una tragedia, y el reconocimiento público a los socorristas, fortalecen el compromiso colectivo. La preparación para emergencias no solo beneficia a la empresa, sino que también trasciende a las familias y a la comunidad, creando una sociedad más resiliente.